La verdadera victoria también sabe perder
- estudioomarlares
- 29 jul
- 2 min de lectura

El fútbol suele enseñarnos lo que muchas veces olvidamos en la vida: que el resultado no siempre alcanza para explicar una historia.
Después de una final, el mundo suele dividirse entre vencedores y vencidos. Es una necesidad casi inmediata. Como si noventa minutos pudieran resumir años de trabajo, de esfuerzo y de sueños compartidos.
Pero la literatura enseña otra cosa, al menos para mí.
Estos días aproveché para ver la última película de Christopher Nolan, La Odisea, poema épico escrito hace casi tres mil años. Y entendí que Homero no escribió solo sobre un hombre que nunca cayó; escribió sobre un héroe que tardó diez años en volver a su hogar después de ganar una guerra. En ese regreso soportó naufragios, ataques de todo tipo, perdió amigos, fue tentado por caminos más fáciles; muchas veces estuvo cerca de abandonar y no volver a su lugar, a su casa. Cuando finalmente llegó a Ítaca, comprendió que el viaje también lo había cambiado a él.
Quizá por eso, seguimos leyendo a Homero. Porque entendió que las verdaderas victorias no siempre coinciden con los aplausos.
El deporte, como el fútbol, comparte esa misma verdad.
Hay finales que se ganan. Y finales que se pierden. Pero también existen equipos que, aun sin levantar una copa, dejan una enseñanza que permanece mucho más tiempo que cualquier medalla. Hay que tener coraje para intentarlo de nuevo, porque volver a competir después de haber conquistado todo, exige una valentía distinta. Es más fácil retirarse siendo leyenda que exponerse otra vez a la posibilidad de perder. Por eso quienes regresan siempre son héroes distintos.
Messi y esta Selección representan justamente eso. No solo por los títulos conseguidos, sino porque nunca dejaron de volver. Volvieron después de las derrotas. Después de las críticas. Después de las finales perdidas. Incluso, después de haber alcanzado la cima del mundo, eligieron seguir compitiendo.
Eso también es una forma de heroísmo.
Transitamos una época en la que se idolatra el éxito inmediato y esconde el valor del camino. Sin embargo, la historia, “y la literatura”, nos recuerdan que las personas no se definen únicamente por aquello que conquistan, que lograron, sino por aquello que son capaces de intentar una vez más. Porque no siempre llegamos al lugar que imaginábamos. Pero el viaje nunca es en vano.
Y quizá, la verdadera victoria no consista en no caer jamás, sino en seguir encontrando razones para volver a intentarlo.
Como Odiseo. Como tantos héroes antes que él. Como quienes entienden que, aun cuando el resultado no acompañe, el camino recorrido ya los convirtió en alguien mejor.
Y, en definitiva, de eso se trata.
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Omar Lares, además de Contador, es autor de ficción. Visitá https://www.omarlaresautor.com/



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