top of page

Antes de invertir: los errores que más se repiten y cómo evitarlos

  • estudioomarlares
  • hace 7 días
  • 6 Min. de lectura

Por Omar Lares*


Errores comunes al invertir

A lo largo de más de 25 años asesorando proyectos e inversiones, fui observando que muchos de los problemas que aparecen después de invertir tienen el mismo origen: decisiones tomadas sin un análisis previo integral. Con frecuencia, quienes deciden iniciar un negocio o participar en una inversión se enfocan únicamente en la oportunidad o en la rentabilidad esperada, pero dejan de lado aspectos clave como la estructura fiscal, el flujo real del negocio o el contexto económico en el que se desarrollará el proyecto.


El error más frecuente: invertir primero y analizar después

Uno de los errores más frecuentes es precisamente ese: invertir sin un análisis completo. Muchas decisiones se toman basadas en intuición o entusiasmo, sin validar los números ni proyectar distintos escenarios posibles. Cuando el problema aparece, muchas veces ya es tarde: el capital está comprometido y las alternativas de corrección son limitadas.


El costo de entrada no alcanza: las preguntas clave que casi nadie se hace

También es habitual que las personas se concentren principalmente en cuánto cuesta entrar a un negocio. Sin embargo, el costo de entrada es solo una parte del análisis. Antes de invertir conviene hacerse otras preguntas fundamentales: cuál es el flujo real que ese negocio puede generar, en cuánto tiempo se recupera la inversión, qué carga impositiva tendrá el proyecto, qué estructura legal es la más conveniente y qué podría ocurrir si el escenario no es el esperado. Invertir no es solo entrar; es poder sostener y hacer crecer ese proyecto en el tiempo.


Pensar una inversión como un arquitecto: primero el diseño, después la ejecución

Cuando pienso en una inversión, suelo hablar de la idea de ser un “arquitecto fiscal de inversiones”. Es una forma de explicar que una inversión debe diseñarse antes de ejecutarse. Así como nadie construiría un edificio sin planos, un proyecto debería tener definida desde el inicio su estructura fiscal, societaria y financiera. Ese diseño previo permite optimizar la carga impositiva, proteger el patrimonio y evitar problemas futuros. No se trata solamente de cuánto se gana, sino de cómo está armado el negocio.


Tres aspectos que casi siempre están poco analizados

En muchos casos, cuando alguien llega con una idea de inversión, detecto que hay aspectos que no fueron analizados en profundidad. Generalmente faltan tres cosas: un análisis realista del flujo de fondos, una evaluación completa de los costos —incluidos los ocultos o variables— y una estructura impositiva adecuada. Puede haber una buena idea, pero no siempre está traducida en números concretos ni contempla escenarios adversos.


El flujo de fondos: la variable que define si un negocio vive o muere

El flujo de fondos es uno de los puntos más importantes de cualquier negocio. Es lo que determina si un proyecto es viable o no. Un negocio puede parecer rentable en términos teóricos, pero si no genera suficiente liquidez en el día a día, no se sostiene. El flujo es el que permite pagar sueldos, impuestos y costos operativos. Sin flujo, no hay negocio.


Evitar problemas al invertir

Una mala estructura fiscal puede arruinar un buen negocio

Otro aspecto central es la estructura fiscal o societaria. Cuando un proyecto comienza sin haber pensado bien esa parte, puede ocurrir que el negocio sea rentable pero esté mal estructurado y termine pagando más impuestos de los necesarios, o que los socios queden expuestos a riesgos patrimoniales que podrían haberse evitado. Corregir una mala estructura una vez que el proyecto ya está en marcha suele ser más costoso y complejo que haberla diseñado correctamente desde el principio.


Cuando el patrimonio crece sin orden: problemas que aparecen más adelante

Algo similar ocurre con muchos inversores que, con el paso del tiempo, van acumulando patrimonio pero nunca se detienen a ordenar esa estructura. Esa falta de planificación suele generar ineficiencias fiscales, falta de control y riesgos legales. Además, cuando el patrimonio crece aparecen otros problemas: cuestiones vinculadas con la administración, la sucesión o la distribución de utilidades. Ordenar a tiempo permite evitar conflictos y optimizar los resultados.


Un caso real: lo que reveló el análisis de una franquicia de cafetería

Hace poco analizamos el caso de una persona que quería abrir una franquicia de cafetería. A primera vista, el proyecto parecía viable, pero cuando revisamos los números descubrimos que no lo era en las condiciones iniciales planteadas. Había una subestimación importante de los costos operativos y una expectativa de facturación demasiado optimista. Al ajustar esos números, el plazo de recuperación de la inversión cambiaba de manera significativa. Ese análisis permitió tomar decisiones con información real y no basadas en supuestos.


Los gastos invisibles que terminan afectando la rentabilidad

En negocios gastronómicos hay variables que suelen subestimarse al comienzo: los costos laborales reales, la carga impositiva, el alquiler y las expensas, los gastos de reposición y mantenimiento, el capital de trabajo inicial y también los desperdicios. Pensemos, por ejemplo, en algo muy simple: si todos los días un empleado se come una feta de queso que pesa entre 20 y 30 gramos, y tomamos un promedio de 25 gramos, al mes estamos hablando de 750 gramos. Son pequeños detalles que, acumulados, terminan impactando en la rentabilidad.


Negocios estacionales: cómo analizar si realmente se sostienen

También trabajé con inversores que estaban evaluando desarrollar un apart hotel en Cariló. En ese caso, la preocupación principal era la estacionalidad del negocio: si los ingresos de la temporada alta alcanzarían para sostener la estructura durante todo el año. Para analizarlo trabajamos con distintos escenarios de ocupación, tarifas y costos fijos. El objetivo era entender si el flujo generado en los meses de mayor actividad podía compensar los períodos de baja y cubrir todos los costos operativos. Ese tipo de análisis es clave en negocios estacionales.


A veces el mejor resultado es decidir no invertir

A lo largo de mi trayectoria hubo varios casos en los que un buen análisis previo cambió completamente la forma de encarar un proyecto. A veces ese análisis lleva a redefinir la inversión, ajustar la escala o incluso decidir no avanzar. Y eso también es un buen resultado: evitar una mala inversión.


Las primeras variables que conviene analizar antes de invertir

Para quienes están evaluando invertir o iniciar un emprendimiento, la primera recomendación siempre es analizar el flujo de fondos y la estructura del negocio. Ese flujo, además, debe evaluarse a determinado período y a valores actuales. Antes de invertir es fundamental entender claramente cómo entra y cómo sale el dinero.


Las señales de alerta que suelen anticipar problemas

Con la experiencia también aparecen ciertas señales de alerta. Cuando los números son demasiado optimistas o cuando no hay un análisis detallado detrás del proyecto, suele haber algo que revisar con más atención. Si todo parece demasiado bueno, probablemente existan variables que no fueron consideradas.


Cuando una inversión parece perfecta en el papel

Muchas inversiones se ven muy atractivas en el papel, pero luego aparecen problemas porque falta detalle en los costos, porque los supuestos de ingresos no son realistas o porque no se contemplaron escenarios alternativos. Los desvíos siempre existen y, por eso, es necesario preverlos y analizarlos. Un buen proyecto es aquel que resiste el análisis en distintos contextos.


Cuando la planificación llega demasiado tarde

También es bastante común que alguien llegue al estudio con una inversión ya realizada y que recién en ese momento aparezcan problemas que podrían haberse evitado con una planificación previa. En esas situaciones el trabajo ya no consiste en optimizar la estructura, sino en intentar corregir algo que no fue bien diseñado desde el inicio.


Planificar protege la inversión

Tres decisiones que pueden definir el éxito o el fracaso de una inversión

Si tuviera que mencionar tres decisiones que impactan directamente en el éxito o fracaso de una inversión, señalaría la estructura fiscal y legal del proyecto, el análisis del flujo de fondos y el momento o contexto en el que se decide invertir.


Planificar no retrasa la inversión: la protege

Detenerse a planificar antes de ejecutar no retrasa la inversión: la protege. Un buen análisis previo permite tomar decisiones con información, minimizar riesgos y aumentar significativamente las probabilidades de éxito.


Si estás evaluando invertir en un negocio o desarrollar un proyecto propio, analizar correctamente el flujo de fondos, la estructura fiscal y el contexto del negocio puede marcar la diferencia entre una buena inversión y un problema futuro.


Si querés revisar tu proyecto antes de tomar una decisión, o analizar una inversión que estás evaluando, podés coordinar una entrevista en Estudio Omar Lares. Un análisis previo te permitirá tomar decisiones con información, minimizar riesgos y encarar tu inversión con una estructura sólida desde el inicio.


* Omar Lares


Contador Público por la Universidad Nacional de Lomas de Zamora

Especialista en Sindicatura Concursal por la Universidad Notarial Argentina

Master en Insolvencia Empresaria en la Universidad de Morón 

Master en Dirección de Empresas Constructoras e Inmobiliarias (MDI) en la Universidad Politécnica de Madrid


Reservar una asesoría personalizada: infoestudioomarlares@gmail.com



 
 
 

Comentarios


ESTUDIO OMAR LARES

 

Estudio Contable

Olavarría 1743 P.1 Of.E (C1267AEK)
Barracas. CABA. 
+54 11 4302-4143
+54 11 5008-3688
Lunes a viernes, de 9:00 a 17:00 hs.

infoestudioomarlares@gmail.com

bottom of page